Fundadora de la Agrupación de Colombianos y Migrantes Unidos en Arica, conocida como «Ami», trabaja de manera incansable para llevar alimentos a las poblaciones más vulnerables de la ciudad, gracias a las donaciones de empresarios privados.

Amira Rebeca Lecompte León (53), colombiana, llegó a Arica por vacaciones de tres meses a visitar una compatriota y lleva ya una década radicada en la ciudad junto a su hija de 23 años. Primero trabajó como administrativa de una empresa constructora y después en el hospital Juan Noé. Paralelamente, creó la Agrupación de Colombianos y Migrantes Unidos en Arica y es la representante de Migrantes Zona Norte de Chile COSOC en el Ministerio del Interior.

Ami fue invitada a comentar el resultado del estudio «Pobreza y Pandemia: Diagnóstico y Propuestas para un Chile más Digno y Justo», en el que trabajaron los equipos técnicos de TECHO-Chile, INFOCAP, Fondo Esperanza, Servicio jesuita al Migrante (SJM), Fundación Súmate, Fundación Emplea, Fundación Lican, Espacio Mandela, el Centro de Ética y Reflexión Social Fernando Vives de la Universidad Alberto Hurtado y Hogar de Cristo. Todas estas organiza-dones participaron del diagnóstico a partir de su trabajo territorial de Arica a Punta Arenas con los grupos poblacionales más afectados por la pandemia y generaron una serie de propuestas concretas de protección para afrontar y superar la emergencia.

Esta activa mujer colombiana fue escogida por el SJM para participar del lanzamiento del estudio en su condición precisamente de migrante y comentar las propuestas de políticas de protección que la tocan a ella y a todos los extranjeros que tratan de construir una mejor vida en nuestro país.

«Yo fui funcionaria pública en la alcaldía de Cartagena de Indias, en Colombia, por lo que cuando empecé a hacer mis trámites en la gobernación para quedarme, no podía creer el mal trato que se daba a los extranjeros, especialmente a los bolivianos. No me cabía en la cabeza tanta mala atención, por eso decidí que había que organizarse», señala Amira.

Le escribió al Presidente Piñera en su primer mandato una carta contando lo que había visto: «A una pobre señora muy mayor le hablaban de que escribiera a www.extranjería.cl y ella lloraba porque no entendía nada de lo que le decían, con una indolencia tremenda. Me paré indignada a reclamar que esa no era forma de atender sobre todo a una adulta mayor que no tenía facilidad de internet tampoco. Mis amigos se reían de mi carta al presidente, pero para sorpresa de todos, a los cuatro días ¡me respondió!».

Cuenta que vino un funcionario desde Santiago y la enfrentó con el personal que ella había denunciado por malos tratos. «Así fue que nació mi agrupación de colombianos y migrantes unidos en Arica», relata.

Esa misma percepción tuvo en su trabajo como administrativa en el hospital Juan Noé. Por ello no dudó en vincularse desde aquel tiempo con el Servicio Jesuita a Migrantes y participar en las Mesas Intersectoriales de salud y educación. «Se fueron creando más agrupa-dones: la de Perú, de Bolivia. Pero pasó algo muy grave: a una joven boliviana que no tuvo cómo pagar su parto en el hospital, le retuvieron su bebé una vez que la dieron de alta. Le dijeron que no se lo entregarían hasta que pagara todo el servicio. En esto intervino la Coordinadora Nacional de Migrantes y la misma senadora Isabel Allende», recuerda Amira.

Otro drama fue el de una migrante que llegó a la urgencia del hospital con su guagua de dos años y medio y no tenía para pagar la consulta de 25.000 pesos. Se quedó esperando en la sala y el bebé murió sin ser atendido.

«Así nació el 2015, el Convenio Salud para Migrantes, que Piñera aprobó para cinco comunas: Arica, Iquique, Antofagasta, Santiago y Recoleta, que establece atención y una guía de salud para migrantes. Yo fui administrativa de ese convenio en el consultorio Remigio Sapunar por cinco años», dice.

APOYO A MIGRANTES

Actualmente está sin trabajo y abrió una oficina de asesorías y trámites migratorios para subsistir. «Diariamente entre 30 a 40 personas, niños incluidos, ingresan al país por pasos no habilitados. Nunca antes había visto mendicidad en Arica y ahora se está viendo. Estamos haciendo almuerzos para la gente de la calle», dice.

El cierre de la frontera y los dos meses de cuarentena que lleva Mica, la motivó a buscar la manera de ayudar a los más afectados por la pandemia: «El apoyo del estado para los migrantes ha sido cero en este tiempo. Ha sido gracias al aporte de empresarios privados, entre ellos don Raúl Loinbardi, que me conocen desde hace muchos años, que podemos semanalmente subir al Valle de Azapa, para buscar cajas de tomates, aceitunas, pimentones, limones, todo lo que queda después del packing nos lo dona. Empezamos con cuatro cajas en marzo y ahora ya vamos en 40 cajas de tomate, 20 de pepino».

Esto lo distribuye en todo Arica: poblaciones Juan Antonio Ríos, Cerro Chuño y Juan Noé, entre otras. «En esta pandemia no hay migrantes, somos todos iguales y entregamos las cajas a todos los que se ponen en la fila, extranjeros y chilenos. Ellos saben que deben hacer su fila con su tapabocas y a un metro de distancia. La empresa Kola Real nos regala agua, bebidas, energéticas, jugo entonces también las obsequiamos».

Amira reparte insumos en poblaciones vulnerables de Arica

¿QUÉ DICE EL ESTUDIO SOBRE ARICA, POBREZA Y COVID-19?

«En la Región se han identificado 4.699 casos con COVID-19 acumulados, 1.954 casos actuales y 59 personas fallecidas por ese motivo, todos estos concentrados en Arica. En relación a las medidas que están tomando las autoridades, se percibe desorganización y poca información disponible, tanto al inicio de la pandemia como una vez que se ha entrado en cuarentena total. Esta situación se observa en la zona norte en general, siendo preocupante además el escaso cumplimiento de la población de las medidas preventivas y de aislamiento social, lo cual se observa en el movimiento de los habitantes de Arica —y de otras ciudades como Iquique o Antofagasta— antes de la cuarentena total, lo cual guarda re-lación con la gran relevancia del comercio informal en la región.

«Un tema preocupante en Arica ha sido la situación de los migrantes, donde hay una gran cantidad de personas que, por los cierres de las fronteras, se han quedado varadas en el país y se encuentran en una situación de alta precariedad. Desde el Servicio Jesuita a Migrantes de la región se informa que durante los últimos meses ha habido un creciente flujo de personas, lo que ha llevado que muchas familias de migrantes están en situación de calle expuestas constantemente al contagio por no contar con medidas de prevención (lavado de manos, uso de mascarillas, distanciamiento social, contacto con otras personas)», expresa el informe.

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