La directora del Servicio Jesuita Migrante explicó el recurso ante el Tribunal Constitucional por la nueva Ley de Migraciones y, en el marco de la campaña de la organización que lidera, hizo un llamado en general a la población a evaluar los prejuicios propios respecto de los extranjeros.

En entrevista con Radio Universidad de Chile, la directora del Servicio Jesuita a Migrantes, Waleska Ureta, analizó la situación de la Ley de Migración luego de que el Tribunal Constitucional acogiera parcialmente el recurso presentado por 41 diputados del Frente Amplio, Partido Socialista y Partido Comunista y que planteaba que 14 artículos del mencionado cuerpo legal eran contrarios a la Constitución. El TC resolvió declarar la inconstitucionalidad de 6 de esos 14 artículos, particularmente en normas que refieren a plazos de expulsión y  retorno asistido de niños, niñas y adolescentes.

Al respecto, la psicóloga y recientemente asumida como cabeza del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) fue clara al señalar que el fallo del Tribunal Constitucional se refiere netamente a temas constitucionales y no obedece, bajo ningún aspecto, a consideraciones de otra índole.

“Todo lo que el TC pudo haber acogido nos parece una buena acción pues los artículos que se presentaron a revisión se basan en términos de igualdad y libertad, ya que eran normas que no estaban basadas en la Constitución, que es aplicable a todos quienes residen en el territorio nacional”, manifestó.

Consultada sobre los argumentos utilizados por el Gobierno que han incluso sido criticados por las organizaciones pro migrantes por considerar que caricaturizan la migración, la Directora del SJM manifestó enfáticamente que es necesario desmitificar ciertas aseveraciones  del Ejecutivo.

“La data que buscamos por Ley de Transparencia en las mismas  entidades públicas desmienten muchas de las cosas que se han ido diciendo y que generan cierta animosidad de parte de la ciudadanía. Eso no aporta a una buena convivencia ni a que la migración, como fenómeno humano que ha existido desde siempre, se tome como realmente es, por eso hacemos un llamado a poder informarnos y entender que lo que se presentó al TC tiene que ver con temas legales, no con opiniones. Por eso es importante que el debate se haga con altura de miras y respecto de la ley y lo que la Constitución garantiza a las personas que están en el territorio nacional. Reitero que hay que ser muy cuidadoso con lo que se va planteando, de modo de no generar en la opinión pública estos sentimientos racistas o xenófobos que no aportan en nada a la convivencia nacional y que dejan de lado la riqueza que tiene la interculturalidad para los países”.

Respecto de las declaraciones del jefe de Extranjería, Álvaro Bellolio, que señaló que los diputados que impulsaron la revisión de la ley de migraciones ante el TC lo que buscaban era ver haitianos vendiendo golosinas en las esquinas, la representante del Servicio Jesuita Migrante manifestó que  es por ese tipo de afirmaciones que la campaña “No más racismo”  del SJM apunta a la información de la ciudadanía.

Las razas no existen, pero el racismo sí y es una responsabilidad compartida el poder erradicarlo. Eso está comprobado científicamente y lo que ha ido sucediendo son procesos de construcción socio culturales y económicas por lo que grupos que han sido subordinados u oprimidos han estado en desmedro con respecto de otros grupos que tiene privilegios. Esta campaña cuenta como se expresa el racismo y las consecuencias que ellos tiene en las biografías de quienes lo viven. Actualmente estamos ante un proceso de racialización en que el color de piel, la nacionalidad, el género y la clase social van determinando esa racialización en las relaciones entre las personas y desde ahí lo que buscamos es que tome conciencia de nuestro propios prejuicios, estereotipos y racismos personales. Chile ha tenido multiculturalidad desde antes de la llegada de los extranjeros, porque desde la Conquista con los intentos de dominación y subordinación del pueblo mapuche que se va generando esta jerarquización de unos grupos frente a otros que racializa las relaciones”.

“Hay racismos cotidianos, por ejemplo cruzar la calle o estos prejuicios de discriminación antes de conocer a una persona; está también el racismo institucional que no tiene que ver con el gobierno de turno, sino con las políticas de Estado, sus instituciones, las políticas públicas, los funcionarios y funcionarias que ponen trabas a la inserción de las personas migrantes, racismo laboral en cuanto a que determinadas nacionalidades on mejores para un trabajo que para otro. El racismo se expresa en distintas formas y  eso debe ser derribado haciéndonos conscientes que esto existe en nuestra realidad porque es una expresión que tiene larga data y que tiene  que ver con la subordinación de ciertos grupos y que eso no tiene un responsable específico, pero si hay una responsabilidad compartida en erradicarlo”, agregó.

La Directora del SJM ahondó también en las diferencias que existen entre multiculturalidad e interculturalidad y cómo ellas toman forman en nuestro país.

Chile es un país multicultural, vivimos distintas culturas acá, pero no necesariamente las integramos, es decir, no siempre hay interculturalidad, no se acepta la cultura del otro, no se aprende de ella, no hay un intercambio que permita aprender e interiorizar en cada territorio para ser una sociedad mucho más rica, sana y armoniosa en que el diálogo entre humanos vaya generando inclusión”.

En cuanto a la campaña en sí, Waleska Ureta se refirió específicamente a la situación de los migrantes en medio de la pandemia.

“El caso de Joanne Florvil demuestra que tenemos que poner mucho énfasis en la forma en que nos relacionamos. En cuanto a la pandemia, que en un principio tuvo un foco muy específico en las personas migrantes por los contagios que se produjeron desde algunos lugares donde vivían personas extranjeras, es necesario analizar la data. En Chile el 7,5% de la población total del país es migrante, esto es mucho menos del 10% que la OCDE propone para los países desarrollados y hay un sesgo al considerar que son los migrantes los que traen el virus a Chile. Esto no es así, porque el COVID-19 no discrimina por nacionalidad, por lo tanto, nacionales e inmigrantes están siendo afectados. Sin embargo, quienes están en una situación precaria, son más proclives a los contagios, sean nacionales o inmigrantes. Por eso es que insistimos en que hay que abrir las miradas, informarse, mirar nuestros propios prejuicios, analizar el rol de los medios y cómo pueden ayudar a desmitificar ciertas cosas que se creen como ciertas, pero que son incorrectas”, concluyó la piscóloga.

Fuente: Diario U chile

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