Ingresos entre el sábado y ayer fueron por pasos no habilitados cerca del volcán Ollagüe y el complejo fronterizo, la mayoría venezolanos. Entre las 14 personas sorprendidas ayer, venía un lactante. El proceso: migrantes quedan detenidos, pasan a control de detención y luego a residencias sanitarias. SJM monitoreó residencias y detectaron a niños con problemas de desnutrición.

Por un paso no habilitado cercano al volcán Ollagüe, en el límite de la región con Bolivia, ingresaron ayer a Chile 14 personas de nacionalidad venezolana. De acuerdo a lo informado por la Gobernadora de El Loa, María Bernarda Jopia, se trató de 4 hombres, 4 mujeres y 6 menores, entre ellos un lactante. Carabineros los detuvo y posteriormente se esperaba su entrega a funcionarios de la PDI para ser apercibidos y luego ser ingresados a una residencia sanitaria.

Los ingresos clandestinos de ayer se sumaron a las 22 personas -también venezolanas- que ingresaron cerca del volcán Ollagüe el domingo (habían 6 menores), y 16 por el complejo fronterizo de la comuna, quienes fueron interceptados por Carabineros. El alcalde (s) de la comuna, Jorge Berríos, dice que se ha notado un «aumento considerable» en la cantidad de personas que están pasando por la frontera, indicando que con el endurecimiento de la frontera en Colchane, «puede que (los migrantes) opten por venirse por Ollagüe para ingresar al país».

«Para nosotros es bastante complicado porque no contamos con albergues, no tenemos los servicios necesarios para entregarles alimentación», dice el alcalde de la comuna de 317 habitantes, cinco veces menos que Colchane. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en el pueblo de la región de Tarapacá, en Ollagüe no hay gente acampando. «Ellos demandan seguir camino», cuenta.

La gobernadora Jopia indica que frente a los ingresos clandestinos, se está en coordinación con la PDI y Fiscalía, «con la finalidad de que las personas que entran queden detenidas y pasen al día siguiente al control de detención». Quienes están con menores, pasan directo a las residencias sanitarias.

Pero nadie queda en Ollagüe: los trasladan a Calama. «Las personas con control de detención igual tienen que pasar a residencias sanitarias para poder fiscalizarlos y poder resguardar la salud de la población porque ellos vienen de otros lugares, no sabemos si traen contagios», dice la gobernadora, quien agrega que están preocupados de que los migrantes están llegando con niños pequeños, y que el clima de Ollagüe es peor que el de Colchane. Para hoy, por ejemplo, la mínima pronosticada es de cero grados. «Estamos tratando de coordinarnos de tal manera que no nos pase lo de Colchane».

En Calama, el alcalde Daniel Agusto dice que las residencias sanitarias ya están en su máxima capacidad. «Nos preocupa enormemente, además de ser inaceptable, porque además pone en riesgo la situación sanitaria de nuestra comuna». El edil pide que las Fuerzas Armadas también se desplieguen en Ollagüe y en otros pasos donde se esté ingresando clandestinamente al país. «Ahora lo que queda es actuar», plantea.

Por otro lado, el alcalde Berríos cuenta que se planteó la problemática al Gore a través de la Asociación de Municipios (AMRA) y que a través de un proyecto FNDR se podrían construir albergues provisorios para los pasos fronterizos si es que el flujo aumenta. «Todavía no es necesario porque nosotros podemos manejarlo de acuerdo a la cantidad de personas que está avanzando, pero ni Dios quiera que esto surja más adelante, y se vuelva más complejo, ahí vamos a tener el problema. La idea es abordarlo antes de que estalle como ha estallado en otras partes».

NIÑOS EN DESNUTRICIÓN

Según datos de la PDI obtenidos vía Ley de Transparencia, en la región de Antofagasta hubo 1.081 extranjeros denunciados por ingreso clandestino a la zona, casi cuadruplicando la cifra de 2019 (ver gráfico). La mayoría de los denunciados el año pasado corresponde a personas de nacionalidad venezolana (697), siguiendo la tendencia nacional: a nivel país, fueron 12.935 los venezolanos denunciados por esa razón.

«Nos encontramos en un momento súper crítico«, plantea la jefa regional del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), Lizza Aravena. Ante el paso de extranjeros por pasos irregulares, el SJM está realizando «rutas calles» para conocer qué pasa con los migrantes que están llegando a las ciudades y cómo se están manteniendo. El jueves pasado estuvieron monitoreando en las residencias sanitarias. «Una de las situaciones más graves que se nos ha informado (.) que un gran número de niños y niñas que han ingresado a estas residencias sanitarias se encuentran con problemas de desnutrición«, cuenta. Aravena que con esta migración se ha desatado xenofobia en el norte, «y los dichos de algunos personeros contribuyen mucho (…) y eso complica más la situación».

A juicio de Aravena, es necesario activar todos los dispositivos posibles para tener un nivel de respuesta más coordinado con otros países fronterizos, trabajar en un plan de emergencia y que tiene que haber una respuesta colectiva de todos los involucrados, tanto organizaciones migrantes, pro migrantes y el estado. La jefa regional del SJM pone por ejemplo, lo ocurrido en María Elena, en que la comuna generó un albergue. «Apelo a la humanidad, a entender esta migración (.) entenderla en términos humanitarios. Casi el 80% de las personas que ingresan al país vienen por reunificación familiar. Eso quiere decir que tienen familiares en Chile viviendo ya».

NACIONALIDAD DE DENUNCIADOS 2020 EN LA REGIÓN

– Venezolana 697

– Boliviana 242

– Colombiana 85

– Haitiana 18

– Peruana 15

– Cubana 12

– Dominicana 4

– Ecuatoriana 3

– Alemana 2

– Belga 2

– Argentina 1

Fuente: La Estrella del Norte

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