Las localidades visitadas fueron Iquique, Pozo Almonte, Huara y Colchane, en las que se pudieron observar los alcances de la situación de crisis humanitaria, también se llevó ayuda a esas personas migrantes y se constató la falta de información que enfrentan.

Por Tamara Zamorano

Karina O’Ryan, representante de SJM

En el marco de la crisis humanitaria que se vive la zona norte de nuestro país, la Fundación Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) participó, junto a World Vision, Fasic Iquique y ACNUR, en una misión dirigida a varias localidades de la frontera norte.

En la primera parte de esta suerte de gira de trabajo, SJM se reunió en Arica con la organización World Vision (WV), con quienes mantenemos una red de trabajo conjunto. Karina O’Ryan, Responsable del Área de Educación e Interculturalidad de la sede Arica de nuestra fundación, quien fue como representante a esta misión explica que “el viaje junto a WV partió el viernes, nos detuvimos en Huara y después nos dirigimos a Pozo Almonte, donde ya pudimos ver focos de reunión de personas migrantes . Hacia la tarde llegamos a Iquique y fuimos a la Plaza Brasil para ver la situación en ese lugar. El sábado estuvimos en Colchane y vimos más de 130 personas. Luego, en la mañana del domingo estuvimos nuevamente en Pozo Almonte y en Huara. Y ese mismo día y el lunes visitamos regresamos a la Plaza Brasil de Iquique a ver a quienes se reúnen allí”.  

Los objetivos 

O’Ryan explica que la misión Colchane, tuvo como metas, “en primer lugar observar en terreno las condiciones en que están las personas migrantes, conocer sus historias, necesidades, las problemáticas que se están dando en el lugar, y recabar información sobre los motivos que los llevaron a venir a Chile. El segundo objetivo era entregar ayuda humanitaria, con la que contábamos y que pudimos repartir en las tres localidades visitadas en la frontera y en Iquique. Se trató de kits de higiene con jabón, toallas húmedas, pasta de dientes, protectores faciales, alcohol gel, entre otras cosas. Y el tercer objetivo de la misión fue reunirnos con actores clave del territorio, para poder conocer qué necesidades tienen y en qué los podemos apoyar desde el SJM”. 

“De esta forma, fortalecimos nuestros vínculos con otras organizaciones que están activamente en Tarapacá, como Fasic Iquique, la oficina de Migración de la Municipalidad de Iquique, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional de Migraciones (OIM), la Fundación Madre Josefa y la Cruz Roja, quienes ya estaban también entregando ayuda humanitaria y asistiendo a las personas migrantes. De hecho, la Cruz Roja tiene un punto fijo en Colchane, con el que asisten médicamente a las personas y entregan kits con productos preventivos del Covid-19”, añade Karina O’Ryan.

Otra tarea fundamental, fue la difusión de MigraApp, nuestra aplicación de ayuda y orientación social y jurídica para personas migrantes y refugiadas: “Compartimos con nuestra organización aliada, Fasic Migración, afiches y volantes con código QR para que ellos también nos ayuden a informar y así las personas que lo necesiten, puedan descargar fácilmente la aplicación”, comenta la representante del SJM.

La travesía por el desierto sin información 

Gracias al recorrido por distintos lugares se pudo comprobar que “hay mucha desinformación de las personas respecto a su estatus migratorio; por ejemplo a las personas que ingresaron por Colchane les pedían autodenunciarse para poder llevarlos a una residencia sanitaria, por lo que muchos entendieron que autodenunciándose estaban regularizando su situación; otras personas creían que  tras autodenunciarse la expulsión era inmediata, entonces muchos lo evitaban y se iban caminando para no ser llevados a una residencia sanitaria. También hay desconocimiento en cuanto a los cuidados sanitarios, las aduanas, los controles, los documentos que son requeridos para trasladarse de una ciudad a otra, el proceso de solicitud de refugio, así como su propia situación migratoria. La presencia de ACNUR fue clave, porque estuvieron entregando información sobre cómo acceder a la solicitud de refugio”, señala O’Ryan.

En esta misma línea y tal como relata Karina O’Ryan, la condición física y de salud de las personas es “hoy compleja, porque son personas que vienen caminando desde Venezuela, se exponen a quemaduras de piel por las altas temperaturas y a la deshidratación por la falta de agua. Nos llamó mucho la atención la presencia de niños y niñas, de todas las edades incluso guaguas de meses, y también de mujeres embarazadas. La situación específica de estas mujeres es complicada, pues llevan meses sin asistir a controles, no pueden tener una buena alimentación, y enfrentan el gran esfuerzo físico exigido para los traslados de una ciudad a otra. El acceso a la atención de salud para ellas está garantizado, pese a que estén en situación migratoria irregular”.

Tras haber participado en la Misión Colchane, O’Ryan comenta a modo de epílogo: “Es una tremenda travesía para estas personas caminar y trasladarse de un lugar a otro, más aún si están con niños pequeños. En sus países están en situaciones económicas críticas, lo que los obliga a salir por esa necesidad. Por ningún motivo se puede esbozar que vienen por gusto, sino porque necesitan urgentemente mejores condiciones de vida, que sus países hoy ya no les ofrecen. Pese a que Fasic y la OIM están llevando un catastro para dar alojamiento a estas personas, los recursos son pocos y los cupos son limitados para las familias. Hay mucho por hacer”.  

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