El 1,3% de subsidios entregados en los últimos cinco años fue destinado a población inmigrante:
Se estima que hoy hacen faltan más de 700 mil hogares, cifra que no se registraba desde hace más de 25 años, ya que había rondado en torno a los 400 mil y 500 mil.

El debate en torno al déficit habitacional en el país ha tomado protagonismo en las últimas semanas, pues ha estado presente en la campaña presidencial. Sobre todo por las propuestas que han esbozado algunos candidatos respecto de las tomas de terrenos privados.

Así, por ejemplo, en el programa del abanderado presidencial del Partido Comunista, Daniel Jadue, se afirma que no se usará la fuerza para el desalojo de asentamientos precarios, ‘lo cual estará garantizado cuando el derecho a la vivienda prime por sobre el derecho a la propiedad privada’. También, el postulante a La Moneda del Frente Amplio, Gabriel Boric, señaló que es partidario de ‘desalojos conversados que tengan una solución habitacional‘. Ambos han afirmado que la magnitud del déficit habitacional es responsabilidad del actual Gobierno.

Sin embargo, las cifras muestran que el número de viviendas que hacen falta viene al alza desde 2015, año en que gobernaba la Nueva Mayoría y que permaneció en La Moneda hasta 2018, coalición de la que formaba parte el Partido Comunista.

Acceso a un techo

Hoy son cerca de 700 mil viviendas las que se necesitan en Chile, entre las que deben construirse y las que deben repararse, para enfrentar el déficit habitacional. Número que se basa en mediciones de distintas organizaciones, ya que la última cifra oficial en la materia es de la Encuesta Casen 2017, que en esa oportunidad cifró en 497.615 las familias que requerían de una solución.

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) coincide en este cálculo. El ministro Felipe Ward plantea que ‘es muy probable que a raíz de la crisis económica y social, profundizada por la extensión de la pandemia, este número haya aumentado en torno a los 700 mil’.

Lo anterior significa que Chile tendría el déficit habitacional más alto desde, al menos, 1996, cuando ascendía a las 563 mil familias sin una vivienda.

El problema está lejos de ser controlado, con miles de familias habitando como allegadas, muchas de ellas en condiciones de hacinamiento; o bien, en contextos aún más precarios, en asentamientos informales como campamentos o tomas de terreno.

Además de la crisis económica, social y sanitaria a causa de la pandemia, que agudizó la vulnerabilidad en miles de familias, también se observa el aumento de población inmigrante, que en los últimos años ha presionado esa falta de viviendas.

Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas, al 31 de diciembre de 2019 había 1.492.522 extranjeros en Chile, un aumento de 19,4% respecto de 2018. Como antecedentes, en el Censo de 2002 fueron registrados 184.464 (1,2% de la población nacional) y en el de 2017 alcanzaron los 746.465 (4,4%).

Con el avance de su regularización en el país, cada vez más familias podrán acceder a los subsidios que entrega el Estado en materia habitacional.

Un estudio de acceso a la vivienda de la población extranjera en Chile, realizado por el Servicio jesuita a Migrantes (SJM) y Techo, calculaba que a inicios de 2020 los inmigrantes representaban un porcentaje no menor del déficit habitacional: 14%, principalmente por el factor del allegamiento.

Así, la medición detalla que de los hogares que presentan allegamiento (8%) 22% correspondería a hogares de personas foráneas.

Carlos Figueroa, director de Incidencia Pública y Estudios del SJM, plantea que la población inmigrante enfrenta una disparidad frente al acceso a la vivienda, ya que ‘falta acceso a la información de los procesos de postulación o eventuales beneficios, lo que los va dejando supeditados a enfrentar posibles abusos de arriendo y subarriendo’.

Ya desde 2019 el Minvu preveía que la migración generaría un fuerte impacto en materia habitacional, pues estimaba que se requerirían alrededor de 250 mil subsidios para esta población. E incluso utilizó el término ‘terremoto’, teniendo en cuenta que para el 27-F se necesitaron unas 220 mil soluciones habitacionales.

Con todo, el ministro Ward señala que en los últimos cinco años, entre 2016 y 2021, se han entregado alrededor de 1,2 millones de subsidios, y poco más de 15 mil han sido para población inmigrante: ‘Solo un 1,3% del total de subsidios ha sido destinado a personas extranjeras’. Esto refleja un aumento respecto al 0,8% de los que fueron adjudicados a ese segmento entre 2002 y 2018, según información oficial.

Multifactorial

El ministro Ward enfatiza que la migración es solo uno de los factores que han presionado el déficit habitacional durante el último tiempo: ‘La pandemia ha develado problemas urgentes que son de larga data, como el hacinamiento, el allegamiento y la falta de equipamiento en barrios’.

Junto con esto, dice que la emergencia también visibilizó nuevos fenómenos que han dificultado el acceso a la vivienda. ‘Cambios demográficos, las preferencias de las personas por vivir en lugares más centrales y el aumento sostenido de los precios de las viviendas’, puntualiza.

A inicios de mayo comenzó a sesionar la mesa de trabajo de una treintena de actores, entre académicos, centros de estudio, el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y otras organizaciones para abordar la problemática social que se agudizó tras 2019. La instancia se encuentra en proceso y se espera que entregue sus primeros resultados la próxima semana.

Así, el impacto de la pandemia en materia habitacional ha hecho que el Minvu cuente con el presupuesto más abultado en su historia, con un aumento del 21,2% respecto del año anterior. Con ello, el secretario de Estado adelanta que se iniciará la construcción de 74 mil viviendas, de las cuales 50 mil serán entregadas durante este año.

‘Y a través del plan ‘100+100′, se priorizará el cierre de 100 campamentos y la realización de obras para asegurar umbrales mínimos de habitabilidad en otros 100′, detalla Ward.

El director ejecutivo de Techo y Fundación Vivienda, Sebastián Bowen, advierte que el déficit cuantitativo incluso podría ser superior, ya que deja a familias fuera.

‘No incluye ciertas categorías de familias que también necesitan una vivienda, pero que están hoy viviendo en una. Por ejemplo, aquellas familias de segmento más vulnerable que arriendan una vivienda gastando más del 50% de sus ingresos’, detalla.

Bowen agrega que ‘la meta debe ser el déficit cero, y apuntar hacia que todas las familias en Chile que necesitan una vivienda puedan acceder a una digna’.

Recuadro

«El aumento de la migración no es el único factor responsable del déficit habitacional. La pandemia ha develado problemas urgentes que son de larga data, como el hacinamiento, el allegamiento y la falta de equipamiento en barrios’.
Felipe Ward. Ministro de Vivienda y Urbanismo

Más que preguntarnos cuántas viviendas hay que construir, debemos resolver de qué manera hacer más accesibles a la población las soluciones habitacionales’.
Sebastián Bowen. Director ejecutivo de Techo y Fundación Vivienda

RECURSOS

El Minvu cuenta con el presupuesto más abultado en su historia, con un aumento del 21,2% respecto del año anterior.

497 mil viviendas es la última cifra oficial de la Encuesta Casen sobre el déficit habitacional, en 2017.

391 mil viviendas fue el déficit habitacional más bajo, registrado en la Encuesta Casen 2015.

Fuente: El Mercurio. Foto: El Mercurio

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