CRISIS HUMANITARIA. Venezolanos viven duras condiciones por el frío nocturno. Gran parte de ellos viajan en familia y se han instalado en sectores costeros de la capital regional.

«Nos han negado hasta el agua», comenta con resignación la venezolana Kesia Chirino (34), al describir el duro escenario que han enfrentado junto a su grupo familiar y un compatriota, tras haber ingresado a la ciudad de Antofagasta este sábado provenientes desde Iquique.

Chirino marcha acompañada de su hija (8), la causa de sus principales angustias, según confiesa. El trayecto hasta ingresar al país, por un paso no habilitado próximo a la comuna fronteriza de Colchane, en la Región de Tarapacá, lo describe de una dureza nunca antes enfrentada en su vida. «Hemos llegado a caminar hasta dos días seguidos. Lo más duro ha sido dormir en la calle. A veces nos hemos acostado sin comer. Ha sido difícil, incluso nos han negado el agua cuando la hemos pedido acá en Antofagasta. Es la parte más dura que nos ha tocado, porque en otros lugares la hemos pedido y nos han colaborado», agrega Chirino durante un alto en su marcha en un sector costero de la ciudad.

La fuerte nueva caravana migratoria en la región se refleja en el alto flujo del terminal de buses de Antofagasta, que se ha visto abarrotado durante la semana por la llegada de extranjeros. Según datos de la Seremi de Salud, entre el miércoles de la semana pasada y el martes de esta semana, se aplicaron 2.228 test antígenos en el rodoviario de la ciudad a extranjeros en condición migratoria irregular. «El arribo de inmigrantes irregulares a la región se ha venido intensificando desde hace aproximadamente una semana. Ellos ingresan al país principalmente por la zona de Colchane, y tras pasar algunos días en Iquique, emprenden viaje hacia el sur. Nuestras aduanas sanitarias los están reteniendo para testearlos y así prevenir que los casos positivos de covid-19 sigan propagando el virus», explicó Manuel Herrera, seremi (s) de Salud.

En este contexto, en un sector próximo al Balneario Municipal, hoy cuatro carpas albergan a grupos de chilenos y extranjeros que pernoctan a la intemperie. En el lugar, el también venezolano José Salazar (24), reconoce que la dura experiencia vivida desde que salió de su país junto a su esposa se ha extendido con las bajas temperaturas invernales al anochecer en la región.

«Lo más duro es caminar y caminar. Pasar hambre, no dormir bien, también hemos sido humillados solo por nuestra condición de venezolanos. No todos estamos acostumbrados a la calle. Por ejemplo, a nosotros nos ha tocado difícil por el frío acá en Chile, se nos cuartean los labios, la cara. Somos del Caribe y no estamos acostumbrados a tan bajas temperaturas», explica.

«He llegado a caminar 18 horas por el desierto, desde Oruro (Bolivia) hasta Colchane. Solo desierto y mucho frío. El que no conoce ese sitio y no se encuentra en condiciones de caminar se muere. Si a uno no lo mata la hipotermia lo mata la sed», agrega.

Según relatos de migrantes venezolanos, que en su mayoría marchan en busca de redes de apoyo en Santiago y regiones del sur, la travesía de la frontera norte presenta desafíos como acceder a sitios no habilitados por rutas de tercera categoría o simplemente «huellas», presencia de minas antipersonales, quebradas y poca luminosidad que propician los accidentes durante marchas nocturnas. A esto se agrega las fuertes variaciones climáticas del desierto, con fríos extremos, y el abandono de los «coyotes» en zonas despobladas.

Como evidencia de estos riesgos, a la fecha en la comuna de Colchane se registran 11 muertes de extranjeros, tras haber ingresado al país desde Bolivia por pasos no habilitados.
Ministro

Según datos de Carabineros, hasta fines de 2018 la institución registraba 288 pasos no habilitados identificados en el país. Del total, entre las regiones de Arica y Coquimbo se contabilizaban 144 pasos no habilitados, de los cuales 35 correspondían a la Región de Antofagasta.

El ministro del Interior, Rodrigo Delgado, abordó ayer el flujo migratorio en la zona norte del país, sostuvo que según registros del Gobierno, hay una baja. «La Macro Zona Norte tiene, lamentablemente, cientos de pasos no habilitados, pasos ilegales; pero hoy día tenemos un 20% de lo que ingresaba en enero o en febrero. Dicho eso, por supuesto que nos preocupa y nos ha preocupado permanentemente (flujo migratorio), pero quiero decir muy sinceramente que el Plan Colchane no ha cambiado como muchos creen. Lo que ha cambiado, lamentablemente, son los criterios de las Cortes», dijo Delgado.

Desde el Gobierno han insistido que desde mediados de año la Corte Suprema ha mostrado un cambio de criterio en los fallos de migrantes irregulares, debido a que se han acogido una serie de recursos de amparo y se han suspendido expulsiones masivas.
Sensibilización

Según reveló el reciente Barómetro Regional 2021, del Instituto de Políticas Públicas de la U. Católica del Norte, en la región parte de la ciudadanía identifica a la migración como uno de los problemas en la ciudad.

Para Carlos Figueroa, director de Incidencia y Estudios del Servicio jesuita a Migrantes (SJM), hoy debe observarse con mayor comprensión para acoger a todos más allá del lugar de nacimiento. «Como SJM apostamos por sensibilizarnos como sociedad receptora, comprendiendo que las movilidades humanas que han ocurrido en estos últimos años y que no se detendrán -tal como lo muestra la dramática realidad que hoy se vive en Afganistán-, muchas veces escapan de la voluntariedad de las personas de decidir si migrar o no, acercándose más bien a un asunto de supervivencia y búsqueda de una vida digna. Por algo vemos familias cruzando el desierto por temperaturas bajo cero», dijo.

Fuente: El Mercurio de Calama

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