GOBIERNO. Desde ONGs reconocen el aporte de medidas anunciadas, pero sostienen que se requieren soluciones de fondo a la crisis migratoria.

La crisis humanitaria en la frontera norte del país, causada por el masivo ingreso de migrantes -principalmente venezolanos- por pasos no habilitados, llevó al Gobierno a anunciar esta semana una serie de medidas para afrontar esta contingencia. La determinación del Ejecutivo surge tras las jornadas de protestas contra la migración en lquique, que incluyó la quema de pertenencias de ciudadanos extranjeros en espacios públicos, hechos condenados a nivel nacional e internacional.

Según afirmó la ministra de Desarrollo y Familia, Karla Rubilar, el miércoles en Antofagasta, las medidas adoptadas consideran la implementación de un Centro de Primera Estadía para familias migrantes en el sector sur de la comuna, el reforzamiento del programa Ruta Calle para brindar asistencia a migrantes en condición de alta vulnerabilidad, además de sistemas de apoyo de alojamiento y traslados para migrantes en Tocopilla, entre otras medidas.

Una labor que surge como un desafío, considerando que actualmente en la ciudad solo existe un improvisado albergue para unas 20 familias migrantes, que opera en una capilla del Arzobispado de Antofagasta próxima al terminal de buses, según comentan desde la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (Fasic) en Antofagasta.

Patricio Martínez, seremi de Desarrollo Social en la región, detalló que el Centro de Primera Estadía que se habilitará en horario diurno en la zona centro sur de la ciudad estará a cargo de una fundación sin fines de lucro. «Existe el lugar en la zona sin. de Antofagasta donde podemos implementarlo a la brevedad. Estamos esperando el trámite administrativo para la reasignación de recursos. La idea es que se puedan asistir a unas 30 familias con sus hijos, para luego reconducirlos a las zonas donde se dirigen y se encuentran sus familias», dijo.

«Estamos hablando de una crisis en que hemos detectado que las personas que llegan a Antofagasta están en tránsito. En ese contexto, tienen unos tres días de estadía en la región con el fin de lograr la reunificación familiar.

Nuestro objetivo es que en esas 72 horas, en promedio que permanecen en la región, como en el caso de la comuna de Antofagasta y Tocopilla, los niños, niñas y adolescentes puedan tener un lugar donde pernoctar, para que no estén durmiendo en la calle y puedan contar con baños. La gran mayoría de los migrantes que llegan a la región quieren seguir su viaje, pero tienen que cumplir con la toma de PCR y conseguir pasajes. Algunos tienen dificultades económicas, y cuando ocurra aquellos también los queremos apoyar con buses con características humanitarias para que continúen hacia sus destinos», agregó Martínez.

PROBLEMA DE FONDO

Según datos del Ministerio de Desarrollo Social, las personas en situación de calle a nivel país pasaron de 13.391 en mayo de 2018 a 16.572 en marzo pasado. Un registro en el que la Región de Antofagasta aumentó de 706 a 726, en el mismo período. No obstante, desde organizaciones sociales vinculadas a labor de apoyo a personas en situación de calle, comentan que estas cifras habrían registrado un fuerte aumento tras el estallido social y la pandemia.

Para Hugo Altamirano, coordinador de FASIC en Antofagasta, la ayuda humanitaria anunciada por el Gobierno resulta valiosa, aunque reconoce como tardía ante la actual crisis migratoria. «Lo que se necesita con urgencia es que lo que proponga se realice, porque se han propuesto muchas medidas de contención, pero pasan por un montón de evaluaciones, que son lentas, porque se requiere que se firme un documento, luego que este baje, y un montón de cosas que hacen que esto se ralentice. Se requiere una acción rápida, porque las propuestas están bien hechas, pero son lentas y la migración está en camino», dijo.

«Las medidas son humanas, pero un profesor, un arquitecto un ingeniero (migran-tes) quieren una oportunidad en el país, no un voucher para estar alojando un rato en un hotel y para que luego lo estén expulsando. Es más de raíz y de fondo esta emergencia», agrega Altamirano.

Previo al anuncio del gobierno, organizaciones sociales y entidades como el FASIC, Organización Internacional para las Migraciones (OIM); Cruz Roja, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Servicio jesuita a Migrantes (SJM), entre otras, coordinaron respuestas de carácter humanitario para la caravana de migrantes que avanza por la región.

SOLUCIONES ESPECIALES

Fernando Guzmán, director del SJM en Antofagasta, considera que las medidas de asistencia humanitaria adoptadas por el gobierno surgían como necesidades urgentes.

«Esperamos que este tipo de soluciones sean permanentes mientras se resuelven temas más estructurales, que pueden ser las coordinaciones a nivel de Estado. Porque estamos viviendo una situación muy compleja en América Latina y no puede estar cada país enfocándose en reforzar fronteras y abordar esta situación únicamente con perspectiva de seguridad del Estado. Sin duda, se requiere que se brinden soluciones para grupos que requieren una solución especial, como niños y niñas, mujeres embarazadas, personas de la tercera edad, que están en situación de calle en la Región de Antofagasta. Eran urgentes estas medidas y nos alegramos que se estén tomando finalmente», sostuvo.

«Hemos estado haciendo monitoreo en el terminal de buses y lo que hemos visto es un cambio y dinamismo en los flujos migratorios. Antes quien migraba era un integrante de la familia, pero ahora hemos observado que son personas de distintas nacionalidades, mayoritariamente venezolanos, que viajan en grupos familiares. La situación es más compleja, porque están cruzando muchas personas por pasos no habilitados y poniendo en grave riesgo su propia seguridad. Esto nos dice mucho sobre el nivel de urgencia y desesperación que deben tener estas familias», agrega Guzmán.

Fuente: El Mercurio de Antofagasta.

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