Según estudio de Servicio jesuita a Migrantes y Educación 2020 sobre acceso a la educación de población extranjera.

Los estudiantes extranjeros en el país enfrentan a diario el duro desafío de integrarse con equidad a la sociedad local, según se desprende de un estudio elaborado por el Servicio jesuita a Migrantes (SJM) y Educación 2020 sobre las brechas que enfrentan estos alumnos en el acceso a la educación superior.

Ambas entidades realizaron un análisis en base a la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2020, que incluye entre sus objetivos caracterizar el acceso a educación escolar y superior de la población migrante. El informe identifica a la vez las brechas en este ámbito en relación con la comunidad local, que en el caso de la educación superior se evidenciaron en mayor medida en el segmento de 19 a 24 años.

‘El 54% de los jóvenes chilenos de esa edad participaron de clases en 2020, mientras que entre sus pares migrantes fue solamente el 25% de ellos. Entre las razones de esta diferencia encontramos: a) explicaciones laborales: entre los jóvenes chilenos en este mismo tramo etario el 28% se encuentra trabajando y el 61% inactivo (sin trabajar ni buscar trabajo); en los jóvenes migrantes de la misma edad, el 50% se encuentra ocupado y solo el 38% inactivo’, dice el informe, que también reconoce que solo el 14% de jóvenes extranjeros con cinco años o menos en el país accedió a la educación superior. Para Alejandra Arratia, directora ejecutiva de Educación 2020, hoy existe una barrera para el acceso a la educación superior, que se exacerba en jóvenes migrantes. ‘Muchos estudiantes extranjeros que terminan cuarto medio ven dificultades en poder conseguir financiamiento (acceso a becas o la gratuidad) debido a que no poseen un permiso de residencia definitivo o por no haber realizado toda la educación media en Chile’, dice.

Waleska Ureta, directora nacional del SJM, complementa. ‘Una de las mayores brechas que posee la población migrante en Chile, al cumplir 18 años, es que se ven obligados a buscar trabajo para poder subsistir ellos y su familia, con lo cual estudiar pasa a segundo plano’. Según Ureta, a esto se agrega la carencia de información para que los migrantes puedan ingresar a la educación superior.

CASO Wisthon Aros (21), joven migrante peruano que logró ingresar a la UC del Norte, en Antofagasta, para estudiar Licenciatura en Física.

Fuente: El Mercurio

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