Expertos y autoridades locales afirman que el nuevo gobierno debe avanzar en una migración ‘segura’, además de monitorear posibles nuevos procesos migratorios.

Solo este año, 19 extranjeros, incluido un niño, han muerto en los pasos no habilitados del norte del país, lo que ha develado una de las crisis migratorias más fuertes que ha sufrido el país.

Por lo mismo, autoridades locales han exigido respuestas. El alcalde de Iquique, Mauricio Soria, interpuso a comienzos de año un recurso de protección en contra del Gobierno por el ‘descontrol’ en las fronteras. Y ahora lamenta que sigan existiendo ‘plazas, parques y playas ocupadas como campamentos sin tener ni siquiera servicios básicos’.

Por lo mismo, espera que el gobierno de Gabriel Boric dé cumplimiento a las promesas que ya han realizado otras autoridades, como el establecimiento de ‘un refugio para que las personas pasen la noche, con baño y agua potable; ha pasado un año y todavía no se cumple’.

De hecho, la vocera del Servicio jesuita a Migrantes, Waleska Ureta, asegura que el desafío para la nueva administración tendrá que ver con ‘generar las condiciones para una migración segura, ordenada y regular’.

Agrega que espera que el gobierno de Boric responda ‘desde el enfoque de derechos para recibir a quienes viven huyendo de situaciones tan críticas y dramáticas en sus países de origen’, haciendo énfasis en las protecciones de carácter diplomático, entre ellas la condición de refugiado para migrantes.

Sobre ese punto coincide la doctora en Ciencias Políticas de la Universidad Católica, Olaya Grau: ‘Una de las herramientas que se podría implementar tiene que ver con la condición de refugiado, que este Gobierno ha cerrado las puertas y no ha dado posibilidad alguna de que los venezolanos puedan entrar a nuestro país a propósito de las convenciones y la condición de refugio al que nuestro país ha adherido’.

En tanto, la doctora en Sociología de la U. Alberto Hurtado, Carolina Stefoni, asegura que el tema migratorio requiere propuestas de corto, mediano y largo plazo, además de un constante monitoreo que tome ‘el pulso si es que hay nuevos procesos migratorios de otros grupos’, además de la pronta puesta en marcha de la Ley de Migraciones.

Fuente: El Mercurio.

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