Por Edén Román, Responsable del Centro Comunitario Ignacio Vergara y periodista.

El pasado 27 de noviembre, junto con vecinos y vecinas de la Población La Palma, celebramos la inauguración del Centro Comunitario Ignacio Vergara, un espacio de encuentro que busca promover la inclusión, la participación y la convivencia entre personas migrantes y chilenas que viven en el territorio.

Desde siempre, la Capilla Ignacio Vergara ha acogido mucho más que misas. Históricamente, este espacio ha albergado a diferentes grupos como clubes de adulto mayor, centro de madres, comunidades de base, organizaciones sociales y grupos juveniles, entre otros. Sin embargo, la llegada paulatina de población procedente de otros países cambió las dinámicas territoriales de lugares como las poblaciones La Palma, Nogales y Gabriela Mistral. 

Fue en ese momento cuando el Servicio Jesuita a Migrantes decidió comenzar a trabajar de forma más estrecha con las personas del barrio, tanto con los antiguos vecinos, como con los nuevos. Y esto se concretó a través de la promoción de la convivencia intercultural, en barrios cada vez más diversos. Así nace el sueño de tener un lugar en el que todos y todas fuésemos bienvenidos/as, un espacio en el que se pudiera construir comunidad.

Entonces, la misma comunidad de la Capilla nos abrió sus puertas para destruir, construir y habilitar todo un nuevo espacio, que ahora podemos llamar Centro Comunitario Ignacio Vergara.

Durante la pandemia, este espacio, que aún estaba en proceso de habilitación, fue fundamental. Desde allí pudimos apoyar a más de 100 familias migrantes mediante un proyecto integral de ayuda humanitaria. pero eso no fue todo. Además trabajamos en la promoción de los derechos de la niñez y en la reactivación económica local. Igualmente se nos posibilitó apoyar a un mayor número de familias chilenas y migrantes gracias al trabajo en red y colaborativo con personas del territorio. 

“En este Centro Comunitario hay un espacio para ti”, manifestó José Tomás Vicuña, Director Nacional del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), durante la ceremonia de apertura. “La próxima semana nos juntamos para cocinar y elaborar un recetario con personas del sector, que han podido fortalecer sus ingresos por medio del programa laboral, sus hijos e hijas podrán venir a aprender y divertirse en la ludoteca, seguiremos acompañando a familias de La Palma, Gabriela Mistral y Nogales con ayuda humanitaria, orientación migratoria y contención”, sentenció Vicuña.

Estas son algunas de las iniciativas que ya están ocurriendo en el Centro Comunitario. Un espacio “donde no queremos que se hable del chileno o del haitiano o venezolano, sino que aparezcan nuestros nombres, donde pongamos en común” agregó, nuestro Director Nacional. 

La inauguración contó con la presencia de personas migrantes participantes de programas del SJM, vecinos y vecinas, miembros de la comunidad de la capilla, de las parroquias de la población, así como representantes de juntas vecinales y movimientos sociales, que han tenido un rol protagónico durante la pandemia a la hora de apoyar a sus vecinos y vecinas, por ejemplo, mediante la construcción de redes de solidaridad u ollas comunes. Igualmente asistieron representantes de las Fundaciones Luksic, Colunga y Caritas Chile, quienes apoyaron la materialización de este espacio.

«Porque si algo nos ha mostrado Chile en estos últimos tiempos es que nadie se salva solo: “necesitamos de otras personas para salvarnos: en comunidad, desde lo colectivo y no lo individual, nos va mejor. Las ollas comunes no distinguen nacionalidad, sino que se unen ante la necesidad”, sentenció José Tomás Vicuña.  

Desde el SJM creemos que hoy se necesitan territorios donde se trabaje en conjunto, se sumen fuerzas, se ofrezca apoyo para construir espacios menos desiguales, con más oportunidades. Y el Centro Comunitario, como espacio físico, está disponible para ayudar a hacer ese sueño realidad. 

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