Bajo el título del “El Asilo contra la Opresión”, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) creó y envió a la Convención Constituyente una Iniciativa Popular de Norma (IPN), centrada en la consagración del derecho a buscar y recibir asilo.
Desde el SJM su directora nacional, Waleska Ureta, explica que “este derecho no es aplicable a cualquier persona, pues busca entregar protección internacional únicamente a quienes corran un riesgo al mantenerse o ser devueltos a su país de origen. Este es un derecho que múltiples países concedieron a miles de familias chilenas en la década de los 70 y que actualmente se encuentra ausente en nuestra carta fundamental. Por lo tanto, echamos mano a algo tan emblemático y conocido como nuestro himno nacional para acercar el tema y sensibilizar con el acceso a este importante derecho para quienes hoy lo necesitan de manera concreta debido a que su vida se encuentre en peligro”.
Según las cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) sobre desplazamiento forzado, a fines del 2020, un total de 26,4 millones de personas escaparon de sus países como consecuencia de guerras, persecución, violencia y violaciones de sus derechos humanos, convirtiéndose así, en personas susceptibles de refugio.
Así, la IPN “El Asilo contra la Opresión” apunta a que puedan solicitar asilo quienes se encuentren en situación de peligro para sus vidas o libertad. Asimismo, se busca garantizar el debido proceso, respetando las leyes y procedimientos establecidos para tales efectos, sumándonos al grupo -mayoritario- de naciones de la región que ya lo han incluido en sus cartas magnas, poniéndonos, por fin, al día con los estándares básicos de DD. HH internacionales.
“Para nosotros, como SJM, es sumamente importante materializar esta iniciativa popular de norma. El -criticado- manejo de la situación migratoria en Chile, evidencia la necesidad de respetar los derechos humanos y dar un debido proceso a las personas que están llegando a nuestro país solicitando asilo. La consagración de estos derechos permitiría enfrentar de mejor manera la realidad migratoria, sin dilaciones ni falta de claridad en torno a trámites como la regularización. Un ejemplo de esto es la baja cantidad de solicitudes de refugio aprobadas o reconocidas que a junio de 2021 llegaron sólo a siete, algo poco entendible si se tiene en cuenta que hubo 1.359 solicitudes formalizadas”, agrega la directora de SJM.
¿Cómo puedes apoyar la iniciativa “El Asilo contra la Opresión”?
Ingresa a este link: https://plataforma.chileconvencion.cl/m/iniciativa_popular/detalle?id=44254#apoyar Luego, haz clic en “apoyar”. Por último, para completar el patrocinio y ayudar a SJM a lograr las 15 mil firmas, deberás registrarte con tu clave única o con tu cédula de identidad y número de serie, añade tus datos personales, señala tus áreas de interés ¡Y listo! Ya estás apoyando la iniciativa popular de norma en favor de la consagración del asilo en la nueva Constitución chilena.
Servicio Jesuita a Migrantes expone en el Senado claves para avanzar hacia una gestión migratoria sostenible
5 de Mayo, 2026
Nuestra Directora Jurídica, Gabriela Hilliger, fue invitada a exponer ante la Comisión de Gobierno, descentralización y regionalización del Senado con el fin de entregar antecedentes técnicos que aporten a la discusión del proyecto que tipifica el delito de ingreso clandestino al territorio nacional. Durante la intervención de la representante del Servicio Jesuita a Migrantes, abordó […]
En medio de dunas y arena, sin servicios básicos formales, el recinto recibe a los extranjeros irregulares que se han autodenunciado. Está pensado como albergue nocturno, pero la lejanía del centro de la ciudad -22 km- los obliga a permanecer allí. Distintas ONG han emprendido acciones para alertar sobre la precariedad del recinto.
La costa se encuentra a unos 300 metros, pero el sector de Lobito, en la Región de Tarapacá, se emplaza en un escenario desértico. Ubicado a 22 kilómetros al sur del centro de Iquique, sin transporte público ni servicios básicos en las cercanías, es ahora el epicentro de los extranjeros que han cruzado la frontera por pasos no habilitados: allí el gobierno instaló el albergue para evitar que pernocten en los espacios públicos de la ciudad.
El lugar fue facilitado por la Universidad Arturo Prat (UNAP), que mantiene ahí su centro deportivo, con la idea de dar soporte a la crisis migratoria que afecta a la Tierra de Campeones. Es un recinto de estadía transitoria, acondicionada para albergar a 300 personas en total. Sin embargo, lejos de entregar una solución definitiva al problema, aquí se calienta una olla a presión.
Así lo asegura la Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá (Ampro), quienes dicen que los 200 extranjeros que hasta ayer se albergaban en el sitio (80 niños, según sus datos) están viviendo en un escenario de “abandono” por parte de las autoridades.
“No están recibiendo ni la comida ni el agua suficientes, apenas unas galletas y una botella pequeña de líquido al día. Tampoco tienen la debida asistencia médica y duermen sobre colchonetas puestas en la arena, cubiertos solo por carpas. Realmente, es un trato deshumanizado”, asegura Lorena Zambrano, dirigenta dirigenta de Ampro, organización que, apoyada por al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), ayuda a las personas albergadas en Lobito.
Y es que, por tratarse de un albergue nocturno, en Lobito sus residentes no están obligados a permanecer en el lugar durante el día. Por eso, solo está considerada una colación fría al día, por las mañanas, que consiste en una porción de galletas, pan o frutos secos, y algún líquido.
“Su funcionamiento comenzó el día 20 de diciembre, sin embargo, su ocupación fue lenta por los procesos de traslados. Durante los últimos días estos se han optimizado y se ha logrado que las personas puedan estar en estos lugares, donde cuentan con servicios”, explica el delegado presidencial de la región, Miguel Ángel Quezada.
Los extranjeros llegan al sitio caminando o en buses dispuestos por la autoridad. Para ingresar, deben presentar un examen PCR de hasta 72 horas de vigencia o haber salido de una residencia sanitaria. En la Seremi de Salud de la región explican que no tienen asignaciones sobre el recinto, pero que apoyan cuando desde la Delegación Presidencial lo solicitan.
Al interior, los migrantes duermen en tiendas de campaña con otras 20 personas o en sus propias carpas, sobre colchonetas puestas en la arena. No hay transporte público ni locales de abarrotes, y llegar a la ciudad les demanda una caminata de más de cuatro horas. El día es largo, cuentan, y acceder a alimentos, muy difícil.
En el lugar, Zambrano y su agrupación están haciendo llegar alimentos. “Nosotros hemos entregado comidas para las personas, pero tampoco son las mejores. No contamos con los recursos suficientes, por lo que un arroz con huevo frito difícilmente entregue los nutrientes necesarios y no sabemos si contaremos con la comida suficiente para terminar esta semana. Por suerte, no ha habido brotes de Covid”, asegura Zambrano.
En el lugar también se han registrado conflictos internos. El pasado 10 de enero, tras el incendio que consumió cientos de hogares en el campamento Laguna Verde, muchos damnificados fueron albergados ahí. “A ellos sí se les dieron los alimentos correspondientes, lo que generó obviamente un conflicto entre las personas”, explica Zambrano.
Para el alcalde de la comuna, Mauricio Soria Macchiavelo (PPD), la situación es compleja. “Esto está lejos de ser realmente una solución. Solo se alejó a los migrantes que dormían en los espacios públicos de la ciudad, pero siguen ahí”, asegura la autoridad comunal.
El centro fue montado por la productora Grupo 370, que también se adjudicó por asignación directa el contrato por los refugios de Colchane y Huara, por más de $ 600 millones. En su página web, la empresa aparece como prestadora de servicios para distintos eventos masivos, pero sin experiencia en el albergue de personas en situación de migración irregular.
Sin embargo, Juan Ignacio Urrutia, representante legal de la compañía, explica que hace años cambiaron de rubro. “Nuestra página web está desactualizada. Y aunque no tenemos la experiencia en albergues, porque esta emergencia nunca la habíamos tenido en Chile, sí contamos con el conocimiento para montar distintos servicios sanitarios. Por ejemplo, hemos establecido cinco de los siete centros de vacunación que tuvo Lo Barnechea. El más grande aún sigue a cargo de nosotros”, explica.
El Servicio Jesuita a Migrantes también ha estado atento al asunto. Waleska Ureta, directora nacional, manifiesta que mañana pedirán una intervención formal. “Vimos condiciones bastante precarias en el lugar, por lo que entregaremos mañana (hoy) un oficio a las autoridades para formalizar una intervención socio-jurídica, en la que entregaremos información de los procesos de autodenuncia y acceso a derechos”, anuncia.
Por ahora, el albergue continuará recibiendo a los migrantes que se hayan autodenunciado y que estén a la espera de poder viajar a su lugar de destino final.
Servicio Jesuita a Migrantes expone en el Senado claves para avanzar hacia una gestión migratoria sostenible
5 de Mayo, 2026
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Un tercio de los encuestados se declaró fanático de un club chileno durante 2021.
El Servicio Jesuita a Migrantes y la agencia Ekhos dio a conocer los resultados de la Encuesta Voces Migrantes 2021, en donde se reveló de qué equipo son los extranjeros que han llegado a nuestro país, siendo Colo Colo el equipo más popular entre los encuestados.
De acuerdo a los datos, solo un tercio de los migrantes declaró ser hincha de un equipo chileno en 2021 y Colo Colo fue el favorito, con un 52 por ciento de las preferencias.
En segundo lugar aparece Universidad de Chile, con un 24 por ciento, mientras que la UC, tetracampeón del fútbol chileno, ocupa el tercer puesto de las preferencias de los migrantes con apenas un cinco por ciento.
Fuera del podio quedaron La Roja, también con un cinco por ciento, y Cobreloa, con un cuatro por ciento.
Según explicó Gonzalo Tapia, socio de la agencia Ekhos a 24 horas, este sondeo se realizó entre septiembre y octubre de 2021, a través de encuestas presenciales en hogares, con 1.020 encuestas entre Arica y Punta Arenas.
Además, explicaron que fueron los extranjeros venezolanos los que menos interés o conocimiento mostraron sobre el fútbol nacional. Mientras que la comunidad haitiana es la más fanática de Colo Colo.
“Así ser hincha o sentirse simpatizante, representado por algún equipo, habla de la manera en que se inserta la población migrante en el país. Orígenes como los de Perú que llevan más tiempo en Chile habitando se sienten más representados por un equipo de fútbol, y por otro lado se asocia mucho con los territorios donde se insertan. De igual manera, parecido a la población local, hay más interés en el fútbol en hombres que en mujeres” explica Pablo Roessler, Jefe de Estudios del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM).
Finalmente, la encuesta también consultó por la persona chilena que más admiran en la actualidad, siendo los deportistas los predilectos de los migrantes, con Alexis Sánchez y Arturo Vidal como los más admirados.
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La Red de Empresas Interculturales (REI) realizó un desayuno con un grupo de representantes de algunas de las 12 empresas que integraron con membresías esta instancia el año pasado. La REI nació en 2018, buscando generar transformaciones claves el mundo laboral chileno, a través de espacios de encuentro, reflexión, capacitación e incidencia en torno a la interculturalidad e inclusión de personas migrantes en el ámbito laboral.
La cita, que contó con la presencia de ejecutivos de las empresas SB, Bupa, Caja Los Andes, Metro de Santiago y Arcos Dorados, se inició con una intervención de la directora nacional del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), Waleska Ureta, quien subrayó “nuestro agradecimiento por este camino compartido, este compromiso tan profundo que tienen ustedes y sus empresas con la interculturalidad, hoy, sobre todo de cara a las situaciones dolorosas que viven muchas personas migrantes. Vivimos una crisis humanitaria muy grande en el mundo y en nuestra región y eso nos impulsa y llena de esperanza al ver que podemos trabajar también con empresas que se suman a esta causa. Valoramos mucho este compromiso de ustedes y el resto de los socios, de poder estar con los más excluidos o que sufren discriminación y esa desigualdad tan presente en nuestro continente”.
“Desde ahí, cuentan con la gratitud de nuestro equipo y el directorio de SJM en este camino que recorremos en conjunto, con ustedes presentes hoy aquí. Apostamos a que la REI siga creciendo es 2022 y en eso ustedes son claves al poder motivar a otros a sumarse. Las empresas nos abren la puerta no solo a sus trabajadores, también están sus familias a quienes también queremos llegar con el mensaje de interculturalidad, la inclusión, la igualdad de derechos y dignidad para todas y todos, para así construir una mejor sociedad”, agregó Ureta.
A su turno, la profesional de sensibilización y promoción de empresas Interculturales, Francisca Ibáñez, recordó que “a lo largo de 2021, el trabajo de la REI estuvo marcado por encuentros virtuales, el trabajo en torno al voluntariado corporativo, el reinicio de algunas actividades presenciales, todo lo cual buscamos extender en este 2022, generando también innovaciones en la promoción de la interculturalidad como nuestra gran meta”.
Francisca Ibáñez destacó asimismo que “las empresas asistentes a este encuentro coincidieron al destacar la gran importancia que le asignan a la diversidad cultural de sus equipos y a la inclusión de las personas migrantes; además aplaudimos mucho que valoren y compartan las buenas prácticas que han desarrollado en este ámbito y se hayan creado espacios de colaboración entre ellas”.
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El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) junto a la Consultora Ekhos lanzan la versión 2021 de la Encuesta Voces Migrantes, iniciativa que se pudo materializar gracias al importante apoyo de la empresa Entel. Este sondeo sobresale como el único estudio representativo a nivel nacional, que permite conocer las percepciones y expectativas de las personas migrantes que viven en Chile: Se abordan temas tan fundamentales para ellas y ellos como su opinión del gobierno y manejo del tema migratorio, las instituciones con las conviven al llegar a Chile y su mirada de temas sociales entre otros tópicos. Todo ello con el fin de potenciar una visión de la persona migrante como un sujeto de derecho y con una opinión válida frente a la sociedad que lo recibe.
Respecto de los datos técnicos, Gonzalo Tapia, Socio Director de Ekhos, explica que “este sondeo se realizó entre septiembre y octubre de 2021, a través de encuestas presenciales en hogares. Fue posible aplicar con precauciones sanitarias y el respeto a las restricciones del plan Paso a Paso. Se diseñó un muestreo probabilístico estratificado, logrando 1.020 encuestas entre Arica y Punta Arenas, con un error muestral de +/-3,1% al 95% de confianza”.
Ojo de migrante
Entre los principales resultados de esta nueva edición de la Voces Migrantes, que se suma a la anterior, realizada en 2019, se observa un bajo porcentaje de aprobación desde los extranjeros residentes en Chile a la forma en que el gobierno de Sebastián Piñera conduce su mandato (26%), como también a la manera en que el Ejecutivo de Chile ha manejado los temas migratorios (28%). Ello contrasta con el 63% que si aprueba la manera en que el gobierno chileno ha enfrentado la pandemia.
En línea con la baja aprobación al gobierno en temas migratorios, se registraron evaluaciones negativas a diferentes instituciones, sobre todo a aquellas relacionadas con los trámites de regularización. Sobresalen, así como las peor evaluadas el Departamento de Extranjería y Migración -DEM- (cuya evaluación desde los migrantes bajó de una nota promedio de un 5,1 a un 4,1) y los consulados de sus países en Chile (que bajaron de un 5 a un 3,8). Por otro lado, el Poder Judicial también tuvo una gran caída de 5 a 4,1.
Por su parte, las organizaciones mejor evaluadas en 2021 fueron las Iglesias (5,2), Municipalidades (5,2) y Policía de Investigaciones (5,1). Además, promedió un 5,6 la evaluación que las personas migrantes realizan frente a la acogida que han recibido en Chile (la que era de 6,0 en 2019).
A nivel general, la encuesta Voces Migrantes, da cuenta de una alta satisfacción de las personas migrantes con su situación actual respecto a cómo vivían en sus países de origen, excepto al consultarles por su tiempo libre, donde solamente un 30,9% estuvo “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con que su tiempo libre es mayor en Chile que en su país de origen. De todos modos, un 59,9% señala que su salud mental es mejor que en su país de origen. Lo cual puede explicarse por la razón de que, aun cuando deben trabajar duramente y muchas horas en Chile, su bienestar general expone que están mejor que en su país de origen.
Otro dato relevante se asocia con el aumento de migrantes que perciben conflicto en la relación con la sociedad que les recibe. Al consultarles si creen que hoy en Chile existe mucho, bastante, poco o nada de conflicto entre chilenos y migrantes, un 49% señaló que existe “mucho” o “bastante” conflicto, cifra que era de solamente un 28% en 2019.
“Este aumento de la percepción de conflicto, y baja aprobación al manejo de los temas migratorios, puede tener muchas aristas. Por un lado, apunta a medidas y discursos de autoridades que mediatizan el proceso migratorio y tildan -erróneamente- a personas de “ilegales”, por las expulsiones grupales que se dieron en plena pandemia y que han sido fuertemente criticadas por organismos internacionales e incluso por la Justicia; igualmente observamos cómo persisten las grandes dificultades en muchas personas para regularizarse en Chile. Además, en tiempos de crisis sociales, como la que ha venido con la pandemia, se tienden a acrecentar las percepciones de conflicto entre comunidades de recepción y comunidades migrantes”, explica, Waleska Ureta, Directora Nacional de Servicio Jesuita a Migrantes.
Razones para migrar hacia Chile
Finalmente se observa un aumento en las razones que llevan a una persona migrante a elegir Chile, que se relacionan con redes ya asentadas (es decir, tener un conocido o familiar viviendo acá), bajando las asociadas con posibilidades de empleo y más aún las de seguridad y tranquilidad. “De este modo, si en 2019 un 55% señaló dentro de las tres razones para escoger Chile como destino el tener un conocido o familiar viviendo, esto aumentó a 63% en 2021. Las razones asociadas con posibilidades de empleo -aún cuando siguen siendo mayoritarias- caen, dado que, si en 2019 el 74% indicaba este aspecto, hoy la cifra cae al 66%”, precisa la directora de SJM.
A juicio de la experta, “esto es algo que hemos visto día a día en nuestras oficinas ubicadas en el norte: un aumento de una migración hacia Chile de personas que ya tienen redes que las puedan acoger, siendo un reflejo claro de ello el fenómeno de la reunificación familiar”.
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Nuestra Directora Jurídica, Gabriela Hilliger, fue invitada a exponer ante la Comisión de Gobierno, descentralización y regionalización del Senado con el fin de entregar antecedentes técnicos que aporten a la discusión del proyecto que tipifica el delito de ingreso clandestino al territorio nacional. Durante la intervención de la representante del Servicio Jesuita a Migrantes, abordó […]
A pesar de que Chile valora positivamente la diversidad, no pone en práctica la inclusión y convivencia con los diferentes grupos. Esta conclusión sacó el estudio ¿De qué hablamos cuando hablamos de diversidad?, realizado por Criteria y Pride Connection en noviembre pasado.
El trabajo fue realizado para obtener una visión sobre lo que opinan los chilenos de la diversidad a través de sus preferencias y relaciones con grupos como los inmigrantes, la comunidad LGBTI+, las mujeres, los pueblos originarios, las personas de diferentes etnias, religiones, entre otros. Para obtener los resultados, la investigación contó con la participación de 840 personas entre 18 y 80 años, de los diferentes estratos socioeconómicos y residentes de la Región Metropolitana y las zonas norte y sur del país.
Lo primero era determinar qué entendían los chilenos por diversidad. Los participantes la definieron con palabras como multiculturalidad, diferencias, igualdad, género y tolerancia. Sin embargo, según el estudio, un 76% cree que en Chile se discrimina a las personas diferentes, cifra que puede entenderse, por ejemplo, al ver que un 72% prefiere relacionarse con personas de características similares a las suyas. Aun así, hay cifras esperanzadoras. Por ejemplo, los menores de 40 son quienes más empujan la inclusión de diversidad.
“Yo creo que hay dos cosas que son súper interesantes. La primera es que la diversidad es algo que la gente valora mucho, lo consideran muy relevante. Pero, al mismo tiempo, desde una perspectiva todavía bastante racional. Es decir, no hay una naturalización de la diversidad como parte natural del país en el que estamos”, explica el director de Asuntos Públicos de Criteria Research, Cristián Valdivieso.
No en mi jardín Para dilucidar comportamientos concretos frente a la diversidad, los encuestados fueron enfrentados a una lista de “grupos” que no le gustaría que fuesen sus vecinos. Aquí, un 37% dijo no querer vivir al lado de alguno. Por ejemplo, un 15% respondió que no le gustaría tener a un inmigrante o trabajador extranjero como vecino. En la misma pregunta, un 13% contestó que no le gustaría vivir al lado de personas homosexuales, mientras que un 12% mencionó a la población transgénero y a contagiados con VIH (11%) como vecinos que preferirían no tener.
Según la directora nacional del Servicio jesuita a Migrantes, Waleska Ureta, el desafío actual es corregir las políticas de inmigración, ya que las considera responsables de la discriminación que viven los migrantes, como lo ocurrido durante el mes de septiembre de 2021 en la ciudad de Iquique, cuando habitantes de la ciudad terminaron quemando las pertenencias de venezolanos que habían cruzado la frontera.
“No consideran los derechos de las personas de la sociedad receptora. O sea, de la comunidad local. Y eso va produciendo tensiones en la convivencia y se va mermando la cohesión social entre las personas extranjeras migrantes y las personas nacionales”, explica Ureta.
A pesar de estos roces y confrontaciones entre los chilenos y los migrantes, los participantes del estudio mostraron un avance respecto de la inclusión de estos al consultarles sobre la conformación de sus círculos sociales: un 77% de ellos admitió tener conocidos migrantes y un 47% los tiene como amigos. Lo mismo ocurre con la comunidad LGBTI+. Un 86% manifestó tener a conocidos de diversidades sexuales y un 66% respondió que tiene amigos pertenecientes a este grupo.
Emilio Maldonado, director general de Iguales y Fundador de Pride Connection Chile, opina que estas cifras se relacionan al hecho de que la comunidad LGBTI+ ha ganado visibilidad los últimos años debido la aparición de ciertas demandas y manifestaciones, lo que ha “chocado” con la cultura conservadora chilena. A modo de ejemplo: sólo en la última década se aprobaron iniciativas legislativas como la Ley Zamudio, el Acuerdo de Unión Civil, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Matrimonio Igualitario.
Poder diverso Las empresas privadas, la Convención Constitucional, las universidades y las redes sociales fueron los lugares sugeridos por los participantes del estudio al preguntarles dónde había más diversidad. La Convención tuvo la particularidad de que sus participantes fueron elegidos a través de un sistema de elección paritario y con escaños reservados para los pueblos originarios.
Según Francisco Ulloa Osses, sociólogo e investigador de la Universidad de Chile, además de asesor en la Convención Constitucional, dentro de la Convención ha habido esfuerzos por visibilizar a las diversidades. Como ejemplo de esto están los distintos grupos en torno al órgano que se han levantado: Red Disidente, que levanta proyectos en torno a lo LGBTIQ+, y también el equipo DURAS, que lanzan proyectos de aceptación a las diversidades, como el reconocimiento de familias diversas, la no discriminación y el derecho a la identidad con sus componentes de sexo-género.
Además, agrega como “algo no menor que el vicepresidente del segundo ciclo de la Convención, Gaspar Domínguez, se reconozca abiertamente como parte de las diversidades”.
Por otra parte, los lugares donde las personas del estudio consideraron que hay menos diversidad fueron los partidos políticos, la religión católica, la educación escolar y las Fuerzas Armadas.
La directora del Centro de Justicia Educacional UC, Claudia Matus, comenta que la percepción de que la educación no es diversa se debe a la estructura del sistema escolar. Y que, debido a esto, Chile es considerado como uno de los países que más segrega a través de la educación.
“Lo que más se ve en el sistema educativo es una tendencia a la homogeneización y pareciera ser que eso es un valor para el aprendizaje. El mito es que en la medida en que los estudiantes y las estudiantes sean todos más o menos parecidos, o que tengan los mismos orígenes, o compartan los mismos ámbitos sociales, es más fácil enseñar”, explica Matus.
Percepciones distintas Una de las mayores diferencias que hubo entre los hombres y mujeres participantes del estudio tiene que ver con sus actitudes hacia la diversidad. Un 46% de las participantes fueron relacionadas con una actitud positiva hacia la diversidad, mientras que los varones marcaron un 25%.
Según Alejandra Sepúlveda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer, estos resultados pueden atribuirse a la diferente realidad que viven los hombres y las mujeres.“Es posible que las mujeres, dado que hemos experimentado la discriminación, subordinación y subestimación, estemos más proclives a ser menos discriminadoras. Pero eso no es una norma, no va adosado al sexo con el que se nació”.
Las diferentes opiniones entre hombres y mujeres continuaron en la sección de Brecha de Género del estudio. Al preguntarles a los participantes ¿quiénes viven mejor en Chile? ¿Los hombres, las mujeres o ambos por igual?, un 28% de los encuestados respondió que los hombres. En comparación, el 53% de las mujeres aseguró que los hombres viven mejor que ellas.
Eso explicaría por qué las mujeres y las generaciones más jóvenes se inclinaron por la candidatura de Gabriel Boric, sostiene Cristián Valdivieso: “Expresaba un espacio de mayor inclusión, de mayor valoración de la diversidad, y donde las distintas realidades y los distintos grupos que habían sido o siguen siendo discriminados se sintieran más incluidos”.
Para Gregorio Ruiz-Esquide, country head de MetLife Chile, empresa que encargó el estudio-, una de las conclusiones positivas que dejó el informe es que “las demandas por mayor diversidad están conectadas con requerimientos de mayor igualdad, ya sea a nivel relacional o de trato”.
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Una encuesta del Servicio Jesuita a Migrantes y la consultora Ekhos indagó en las preocupaciones de los inmigrantes que viven en Chile y el nivel de arraigo en el país, entre otras materias. Aunque el 49% de los encuestados reconoció algún tipo de desavenencia con los chilenos, 22 puntos más que en 2019, casi la mitad admitió que su idea es “quedarse para siempre” en el país. A su vez, el 80% dijo tener más de un amigo chileno.
Las preocupaciones de los inmigrantes en Chile han ido cambiando a través de los años. De hecho, una de las situaciones que más los inquieta ahora es el creciente conflicto entre sus comunidades y los ciudadanos chilenos. Si hace tres años el 27% reconocía algún tipo de desavenencia, hoy ese porcentaje se sitúa en un 49%. Esta es una de las principales conclusiones de la Encuesta Voces Migrantes 2021, realizada por el Servicio jesuita a Migrantes y la agencia Ekhos. Pese a este tipo de dificultades, la gran mayoría de los inmigrantes desea seguir viviendo en Chile, incluso en caso de perder su fuente laboral (62,4%), mientras que el 54,7% estaría dispuesto a nacionalizarse aun cuando podría perder su nacionalidad de origen.
Esta encuesta -cuya primera versión tuvo lugar en 2019- fue realizada cara a cara a 1.020 inmigrantes en 42 comunas del país, entre septiembre y octubre pasados. Según los investigadores del estudio, la diferencia con otros sondeos es que éste se enfoca en los migrantes como “sujetos de opinión”. De ahí que la encuesta contempla las vivencias y percepciones de los inmigrantes respecto de Chile.
Ante la pregunta de cómo han sido las experiencias con personas de nacionalidad chilena, el 78% las calificó de amistosas. Al mismo tiempo, sólo el 21% señaló que se han sentido discriminados en las interacciones con chilenas y chilenos, mientras que el 39% se mostró en “desacuerdo” con esta afirmación y el 23,6% “muy en desacuerdo”. A nivel general, el 30,8% se ha sentido discriminado por ser inmigrante (4,4 puntos más que en 2019) y el 67,7% no (4,7 puntos menos que hace tres años).
De todos modos, una parte no menor ha sentido discriminación al menos por una razón: por su nacionalidad (31,3%), su manera de hablar (20,4%), color de piel (17,2%), apariencia física (12,2%) y condición económica (12,3%). En general, quienes se sienten más discriminados son los ciudadanos haitianos, venezolanos y colombianos.
“Lo que hemos ido viendo, al igual que en 2019, es que la discriminación se relaciona a los que tienen más rasgos afrodescendientes. En Chile hemos ido construyendo nuestra identidad desde lo blanco y eso ha generado estos conflictos con estas poblaciones”, apunta Pablo Roessler, jefe de Estudios del Servicio jesuita a Migrantes (SJM).
Una percepción similar tiene Regine Samedy, mediadora intercultural del SJM, quien comentó a La Tercera que “todavía no hay aceptación de ese nuevo Chile, donde hay personas de todas partes, con diferencias culturales. La interculturalidad que se está viviendo cuesta mucho ponerla en acción y esto va a seguir por mucho tiempo más con los hijos de los migrantes que nazcan acá”.
Pese a que no pocos se sienten discriminados, el 44,6% dijo que “me quiero quedar para siempre” en Chile. Al mismo tiempo, el 32,5% proyecta su estadía entre cinco y 10 años y el 20,8% entre uno y cinco años.
Según la encuesta, la población extranjera en Chile -1,4 millones de acuerdo con el Servicio Nacional de Migraciones y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE)- concentra sus redes de apoyo en sus propios familiares o parejas (69,5%). Sin embargo, en caso de necesitar ayuda están dispuestos a acudir a algún amigo, vecino o compañero de trabajo/estudio chileno (58%). En esta misma línea, ocho de cada 10 inmigrantes dijo tener más de un amigo chileno.
“Lo que está comprobado es que en la medida en que hay más interacción entre personas distintas, se caen las máscaras y así también los estereotipos, por lo que en los barrios se va dando de que ya no es un ‘venezolano’, sino una persona. Hay una multiplicidad de puntos de contacto positivos”, plantea Gonzalo Tapia, director de la consultora Ekhos.
Motivos para inmigrar
Otro de los cambios en el comportamiento de los inmigrantes en Chile tiene que ver con las razones para abandonar sus respectivos países. Si en 2019 el 37,7% señaló que lo hizo “para mejorar mi situación económica”, hoy ese porcentaje bajó a 31,7%.
También, si hace tres años el 28,9% mencionó la “falta de trabajo”, eso ahora disminuyó a un 24,1%. Sólo el 7,6% mencionó que dejaron sus respectivas naciones por “persecución, violencia e inseguridad”, mientras que el 7,9% hizo referencia a la “inestabilidad política” en su territorio.
Sin embargo, el fenómeno más llamativo tiene que ver con que ahora el 14,3% dijo que abandonó su nación porque “mi familia ya había inmigrado”, siete puntos más que en 2019.
“Las familias tuvieron una migración en etapas, en donde llegó primero la madre o el padre de familia y logró estabilizar su situación. Ahora se ven redes de apoyo que permiten pensar en que no van a estar solos en el país. Esto hace que se abran las posibilidades de que otros familiares directos vengan a Chile a insertarse educacional o laboralmente”, continúa Tapia.
Entre las razones para migrar a Chile, el 48,1% explicó que “tenía un conocido o familiar” en el país y el 27,8% por “posibilidades de empleo”. En 2019, esos porcentajes fueron de 31,5% y 31,8%, respectivamente.
De acuerdo con el estudio, más de un cuarto de los migrantes llegaron a Chile después de 2018, mientras que en los últimos años ha habido un aumento de los migrantes que vivieron en Colombia antes de llegar a territorio chileno.
Preocupaciones
El estudio del SJM y Ekhos también abordó el principal problema que los inmigrantes observan en Chile y sus mayores preocupaciones. El 34,2% mencionó “aspectos sociales”, como delincuencia, sistema de salud y drogadicción, mientras que el 16,2% se refirió a la “migración” como un problema país. En ese sentido, los migrantes hicieron referencia a problemas de racismo, trámites de visa y la cantidad de extranjeros. En 2019, solo el 10% mencionó la migración como un problema. Hace tres años, la segunda mayor preocupación era la economía (21,7%), porcentaje que ahora bajó a 15,7%, al cuarto lugar.
En el tercer lugar respecto de las mayores preocupaciones se ubicó la “institucionalidad”. Así, se detectó un fuerte aumento de los temas asociados a la institucionalidad como una problemática destacada, debido a que 2021 fue un año electoral y por el desarrollo del proceso constituyente. No obstante, apenas el 26,9% dijo estar interesado en el proceso de la redacción de una nueva Constitución, el 20,2% “poco interesado” y el 26,2% “nada interesado”.
A su vez, nueve de cada 10 (93,3%) dijo que no participó en ninguna marcha, manifestación o concentración en el marco del estallido social de 2019. “Hay un motivo normativo. Los migrantes si son detenidos pueden ser expulsados del país, de manera que se les castiga de una forma muy distinta que cualquier otro ciudadano. Eso es algo que en las encuestas aparece como una razón compartida por los migrantes y señala las limitaciones que tienen de sus derechos cívicos”, plantea Gonzalo Tapia.
Respecto de la evaluación de las instituciones chilenas, en general empeoró. En una escala de 1 a 7, las iglesias tuvieron una nota de 5,2, las municipalidades igual calificación y la PDI, un 5,1. La buena evaluación de estas instituciones coincide con las instancias que más frecuentan. Por el contrario, las peores evaluadas fueron el Congreso (3,8), el consulado de su respectivo país en Chile (3,8), el sistema judicial (4,1), extranjería (4,1) y Carabineros (4,6).
Patricia Rojas, migrante y líder de la Asociación de Venezolanos en Chile (Asoven), comentó a La Tercera que si bien ella tuvo un proceso migratorio tranquilo hace 10 años, ha podido ver cómo para sus compatriotas que han llegado en el último tiempo ha sido “traumático”. “Tengo compatriotas y amigos que han tenido que esperar más de dos años para tener una resolución de permanencia definitiva, lo que implica no poder tener cédula de identidad”, opinó.
Regine Samedy complementa esta percepción al señalar que para su comunidad haitiana el idioma ha sido una barrera. “Recién en 2019 hubo un mediador intercultural en el Departamento de Extranjería y Migración. Antes nunca hubo una persona que intermediara con las personas que no hablan español y, por ende, el trato era pésimo”, comentó. En cuanto a la discriminación, esta ciudadana de origen haitiano señaló que “me pasó que cuando estaba en un paradero de bus esperando a que el chofer parara por las señales que le hacía, al verme afrodescendiente no paró y siguió. Sin embargo, sí se detuvo más adelante, para una señora de tez clara. Ahí se ve el rechazo”.
Por otro lado, seis de cada 10 evaluaron de manera positiva la forma en que el gobierno ha enfrentado la pandemia, pero el 43,1% desaprueba la manera en que el Ejecutivo de Sebastián Piñera ha manejado los temas migratorios.
Según los expertos, en esta percepción han influido hechos como los ocurridos en Iquique, cuando a fines de septiembre pasado una protesta terminó con la quema de pertenencias de migrantes, y también por las deportaciones colectivas, con los migrantes subiéndose a un avión sin sus pertenencias y con trajes de bioseguridad. “En casos como los de Iquique ha habido una sensación pública que refleja una alta conflictividad y, además, tiene una alta exposición”, plantea Carlos Figueroa, director de Incidencia Pública y Estudios en el Servicio Jesuita a Migrantes.
Además, apenas el 25,8% aprueba la forma en que Piñera ha conducido su gestión, el 26,7% “ni aprueba ni desaprueba” y el 32,7%, desaprueba.
En cuanto a la situación laboral, el estudio revela una disminución en el porcentaje de personas que trabaja con “sueldo y contrato firmado”. Así, si en 2019 ese porcentaje alcanzó un 49,3%, en 2021 bajó a 39,9%. De esta manera, aumentó el trabajo de manera independiente e informal de un 8,9% en 2019 a 17% el año pasado. También, cuatro de cada 10 (39,9%) dijeron que el ingreso suyo y del resto de las personas de su hogar fue de menos de 301 mil pesos, mientras que el 17% señaló que los ingresos de su hogar fueron de entre 350 mil y 450 mil pesos.
¿Desarraigo cultural?
Si bien la comunidad de inmigrantes ha ampliado sus amistades a chilenos y chilenas, además de querer permanecer en el país, la encuesta detectó un importante desarraigo respecto de la cultura local. De hecho, el 42,5% dijo que no admiraba a ninguna persona chilena con vida en el ámbito de la política, los medios, la cultura y el deporte.
Sí reconocieron admiración (16,7%) por ciertos deportistas (Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Claudio Bravo); por actores y celebridades (Don Francisco), y músicos (Mon Laferte y Myriam Hernández). Todos, eso sí, con porcentajes menores al 7%.
En un aspecto tan masivo como el fútbol, la mayoría no muestra mayor interés: apenas un tercio de los encuestados (33%) declaró ser hincha de algún equipo chileno. Entre quienes se consideran seguidores de algún equipo, el 51,7% se decantó por Colo Colo, el 24% por Universidad de Chile y un 5,4% por Universidad Católica. A su vez, apenas el 4,8% dijo ser hincha de la selección nacional.
Si bien muchos de los inmigrantes desean radicarse para siempre en Chile y hasta perderían su nacionalidad por vivir acá, es frecuente que en los procesos migratorios los inmigrantes no se empapen de la cultura local en los primeros años de su residencia. En este sentido, Roessler señala que los procesos migratorios tienen, primero que todo, un importante componente laboral, por lo que muchos de ellos se centran en eso principalmente. Entonces, “se da esa dualidad de que tienen mejores condiciones de vida, pero falta ese conocer cultural”, explica.
“No por llegar a un país que los cobija y les da oportunidades laborales implica adecuarse a toda la cultura nueva. Por eso prefieren mejorar su ambiente para así tener un buen desarrollo personal y laboral, de manera que importan un pedazo de su tierra natal”, plantea Gonzalo Tapia.
“Como en los últimos dos a cinco años ha habido una ola migratoria particularmente venezolana, eso ha cambiado la composición de las personas que viven en Chile, lo que también modifica el tipo de persona y la preferencia de estos temas culturales”, concluye Figueroa.
Servicio Jesuita a Migrantes expone en el Senado claves para avanzar hacia una gestión migratoria sostenible
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Nuestra Directora Jurídica, Gabriela Hilliger, fue invitada a exponer ante la Comisión de Gobierno, descentralización y regionalización del Senado con el fin de entregar antecedentes técnicos que aporten a la discusión del proyecto que tipifica el delito de ingreso clandestino al territorio nacional. Durante la intervención de la representante del Servicio Jesuita a Migrantes, abordó […]
“No puede ser que los municipios tengan que resolver un problema que el Estado no ha sido capaz”, denuncia el alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz. Es precisamente en esa comuna donde se registra el mayor conflicto de la crisis, ya que semanalmente llegan tres o cuatro buses con alrededor de 40 personas, quienes por lo general terminan a su suerte durmiendo en la calle.
En CHV Noticias tuvo acceso a registros exclusivos de la realidad oculta que enfrenta a diario la comuna de Estación Central debido a buses piratas con decenas de migrantes irregulares que vienen directamente desde Colchane, eligiendo Santiago en busca de mejores oportunidades. La gran mayoría quedan varados en la incertidumbre sin ninguna otra opción que vivir en la calle.
Realidad que tiene al municipio con albergues colapsados y exigiendo a las autoridades a cargo del control migratorio que tomen cartas en el asunto. Krishna lleva cinco años viviendo en la comuna, y ha presenciado cómo principalmente en la madrugada y fuera de su casa, día por medio un bus pirata desembarca alrededor de 40 inmigrantes, en su mayoría venezolanos. “Armaron un negocio con esto (…), cobran cerca de $150 mil y $200 mil, y en muchos casos están llevándose una cifra cercana a los $5 u $8 millones en el negocio que están armando”, denuncia Felipe Muñoz, alcalde Estación Central.
Modus operandi que está ocurriendo entre tres y cuatro veces a la semana. Daniela es una de las migrantes que llegó a la capital mediante este método, y dice que lucha constantemente para conseguir el dinero suficiente para arrendar y dejar de dormir en la calle. “No es fácil estar aquí. Hay personas que nos apoyan, otros que nos critican, pero somos seres humanos”, asegura. Ya van casi seis meses que la comuna ha tenido que enfrentar esta crisis humanitaria con sus propias fiscalizaciones y continúa llegando más gente. “Acá no puede ser que los municipios tengan que resolver un problema que el Estado no ha sido capaz”, sentencia Muñoz.
Por su parte desde el SJM, su Directora Nacional, Waleska Ureta, comentó que “esto no es más que la muestra de una falta de una política idónea que es algo que, como Servicio Jesuita a Migrantes, hemos venido diciendo hace mucho tiempo. No hay una política idónea que se haga cargo del enfoque de derechos y que cubra el tema humanitario de manera integral”.
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Ad portas de la entrada en vigor la nueva Ley de Migraciones, surge el “Observatorio de Migraciones y Movilidad Humana” que, en su primer año, buscará monitorear el impacto de dicha normativa en la población migrante del país, considerando las voces de quienes llegan a Chile.
La iniciativa es un esfuerzo de cooperación de la Universidad de Santiago de Chile (USACH); Servicio Jesuita a Migrantes (SJM); el Centro Vives de la Universidad Alberto Hurtado (UAH); y la Universidad Arturo Prat. Además, cuenta con el apoyo de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR Chile) y de la Embajada de Francia en Chile.
La Ley de Migración y Extranjería (Ley 21.325)traerá una nueva institucionalidad para Chile con la creación de un Servicio Nacional de Migración y de un Consejo de Política Migratoria; la generación de una nueva estructura y procedimientos de otorgamiento de Visas; una Política Nacional de Migraciones; la redefinición de los procedimientos para expulsiones administrativas, entre una gama de nuevas acciones que incidirán de manera directa en la cotidianeidad de la comunidad extranjera.
Las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y el Servicio Nacional de Migraciones cuentan que a diciembre de 2020 en Chile residen 1.462.103 extranjeros/as, y, a diferencia del proceso migratorio de los años 90´, que era mayoritariamente de origen fronterizo, hoy sólo una de las cuatro nacionalidades más predominantes comparte frontera con Chile. Así el 31% de los y las migrantes es originario de Venezuela, un 16% de Perú, 13% de Haití y 11% de Colombia. Por otro lado, el año 2021 transcurrió en medio de las restricciones sanitarias de la Pandemia, el cierre de fronteras, y el agravamiento de las crisis humanitarias, económicas y políticas de países de la región que obligan a personas y familias completas a migrar desde sus países de origen.
Con la nueva legislación operativa, pasaremos de un escenario con una normativa desactualizada (Decreto Ley N°1.094), y con mecanismos de regularización poco eficientes a una nueva Ley (Ley 21.325), que tras años de discusión en el Congreso se promulgó finalmente el año 2021.
El Observatorio de Políticas Migratorias buscará monitorear los efectos de esta nueva normativa en la vida cotidiana de las personas migrantes y refugiadas, considerando sus percepciones y sentires a través de diagnósticos por medio de encuestas y procesos participativos, elementos que dialogarán con evidencia nacional e internacional. Todo ello desembocará en minutas de política pública y en opiniones que serán divulgadas por diversos medios de comunicación.
Componen esta iniciativa la Universidad de Santiago de Chile, por medio del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA); Servicio Jesuita a Migrantes (SJM); Universidad Alberto Hurtado, por medio del Centro Vives, Universidad Arturo Prat de Iquique, por medio del Instituto de Estudios Internacionales (INTE). Además, el proyecto cuenta con el apoyo de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR Chile) y de la Embajada de Francia en Chile. Se trata de un esfuerzo de cooperación y trabajo conjunto desde instituciones que pondrán a disposición de la ciudadanía sus capacidades técnicas y humanas para entregar datos e información útil que oriente y aporte en la implementación de esta política pública que tanta incidencia tiene en quienes migran, la ciudadanía y territorio receptor.
Las universidades parte del Observatorio le asignan la máxima importancia al rol que jugará en la coyuntura que experimenta Chile y el mundo esta herramienta. “Esta iniciativa, combina virtuosamente la colaboración entre universidades y el SJM; la contribución a las políticas públicas desde los saberes universitarios y la incidencia en un ámbito crucial para el país”, dice Sebastián Kaufmann, vicerrector de Integración de la Universidad Alberto Hurtado.
Se trata también de una alianza que aprovecha los saberes y experiencia de diferentes instituciones, pero fuertemente orientadas en aportar en políticas públicas robustas y efectivas. “Este observatorio permite aprovechar la investigación de calidad que se hace y ponerla al servicio del análisis de las políticas públicas en materia migratoria que afectan la vida de miles de personas. Esta reflexión en un momento político tan significativo para el país, toma aún más sentido y relevancia”, dice el mismo Kaufmann, idea que refrenda Alberto Martínez, rector de la Universidad Arturo Prat, que destaca el rol público y regional, que han definido “como la universidad del conocimiento y el territorio”, razón por la cual “entendemos y valoramos el rol que debe cumplir el Observatorio de Migraciones y Movilidad Humana, porque se hace cargo de una realidad país y una realidad que vivimos en el norte”.
Mirar de manera sistemática la implementación de esta Ley es significativo para todos, dice Juan Manuel Zolezzi, rector de la Universidad de Santiago de Chile, “porque permitirá analizar los efectos de la nueva normativa y cuyos resultados facilitarán el desarrollo de políticas públicas pertinentes a la realidad de la población migrante”.
Uno de los aspectos más esperados de la nueva Ley son los avances en materia de Derechos Humanos y el Observatorio adopta un valor concreto muy relevante en este aspecto. “Nos permitirá monitorear si se hace efectiva la protección a niños, niñas y adolescentes, mujeres embarazadas y personas víctima de tráfico y de todos los aspectos de la política pública que contiene”, dice Waleska Ureta, directora Ejecutiva del Servicio Jesuita a Migrantes, quien además destaca que se usará una metodología que integrará aspectos como la recolección de datos relevantes, comparándolos y cruzando la información con la evidencia internacional, “pero además estaremos siempre incorporando la voz de los y las migrantes a través de encuestas, focus group o de manera directa, porque es muy importante que las opiniones de los y las migrantes adquieran mayor protagonismo y visibilidad. Toda esta información nos permitirá también ir haciendo aportes y propuestas en el proceso con el objetivo de mejorar el impacto”, concluye Ureta.
Formalmente el lanzamiento del Observatorio será en marzo del 2022, fecha en que se convocará a organizaciones y autoridades que asumen los desafíos de la migración y con los que se espera colaborar desde la producción de conocimiento y propuestas.
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Las bolsas fueron entregadas al Servicio jesuita Migrante para que las dieran a los niños.
Fueron 200 niñas y niños extranjeros que se encuentran de paso en la región los que recibieron kits de infancia y que fueron entregados por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días al Servicio jesuita Migrante (SJM) de Antofagasta.
Leche, barras de cereal, mascarillas, lápices de colores, cuentos para pintar, bloqueador, parche curitas, son parte de los elementos de los kits de infancia.
“Nos sentimos felices de poder contribuir con esta pequeña ayuda. Es una forma de Iluminar al mundo en estos tiempos de necesidad. Como miembros de la iglesia, nos esforzamos en seguir las enseñanzas de Jesucristo, al poder alivianar las cargas de aquellos que necesitan ayuda”, indicó Nelson Moya, presidente de la Estaca Antofagasta de La Iglesia de Jesucristo.
Por su parte, Fernando Guzmán, director del SJM en Antofagasta, indicó que “es una donación muy valiosa, pues nos permite entregar no solo alimentos, sino también elementos para que los niños puedan distraerse, como lápices de colores y cuentos para pintar”.
El director del SJM de Antofagasta agregó que “esta ayuda no se tangibiliza únicamente en la donación material sino que produce un efecto simbólico de esperanza y alegría para las familias que lo reciben”.
Los kits fueron armados por jóvenes voluntarios de la iglesia. “Me sentí feliz de poder ayudar a niños que están pasando necesidades. Esta no es una oportunidad que se da todos los días. Fue hermoso”, dijo Emilia Escobar, una de las voluntarias.
PREOCUPACIÓN
Según el SJM, en los últimos 5 años la migración de grupos familiares en Chile ha aumentado exponencialmente. Desde el 2015 cambió el patrón, pues anteriormente migraba un representante en busca de oportunidades, que podía ser el padre o la madre, y enviaba remesas a su país de origen pero ahora se ven familias completas, que venden todas sus pertenencias y deciden migrar.
“La preocupación de hoy es que ingresan grupos que requieren protección especial, como niños, niñas, mujeres embarazadas y tercera edad, que en su desesperación atraviesan el desierto más árido del mundo. Solo en el 2021 han fallecido más de 20 personas tratando de ingresar por pasos no habilitados, dentro de los que se encuentra una bebé de 9 meses” indicó Guzmán.
Esta ayuda se suma a la realizada en Arica e Iquique para ayudar a las familias migrantes.
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